lunes 13 de julio de 2009

Missing everything

Estoy lejos pero me siento cerca. Sevilla empieza a llamarme más que nunca. Agosto será mío, levitando sobre tu pavimento infernal, sin notar temperatura alguna. Echo tanto de menos esas calles, esos aires, que no me doy cuenta de a quién estoy echando de menos realmente.

6 comentarios:

dama dijo...

Este año no creo que experimente lo que todos los años me he regalado, porque elegir las vacaciones del trabajo posibilitando pasar el mes de agosto en Sevilla era una imposición casi para mí, para todo el mundo incomprensible. Y digo creo porque como estoy en la playa, estoy sin trabajo y estaré en Agosto aquí, no sé hasta que punto soportaré estar lejos de mi Sevilla cuando más me gusta, cuando se puede aparcar en San Pedro y todas las playas se abarrotan de sus sevillanos. Y digo creo porque Sevilla en esas circunstancias es un bocado demasiado exquisito como para dejarlo pasar. Seguro que me escaparé Guadalquivir arriba cuando el recuerdo del asfalto me atormente, que ocurrirá.

Y gracias por ese betica de mi universo, ha sido un dardo al corazón.

El callejón de los negros dijo...

Somos urbanitas irremediablemente...


saludos
Antonio

La gata Roma dijo...

De pequeña pasaba larguísimos veranos, cuasi interminables, allá en la Barra de Sanlúcar. Amo aquello y atesoro miles de buenos recuerdos desde antes de tener la cuarentena, que fue la primera vez que fui. Y desde siempre, aún siendo una niña me ocurría; echaba de menos el asfalto, la ciudad, mi cuarto, mis cosas…
Ahora que soy mayor, que perdí aquella casa cerca de los Capuchinos y el verano sigue sin convencerme, me escapo a algún lugar, no mucho tiempo, el justo para tener la alegría de un reencuentro. Este año, Holanda y luego… ¡volver!

Kisses

P.S. Gracias por volver, espero que no se dilate mucho en manifestarse nuevamente.

Moe de Triana dijo...

Lo importante es que hayan bares allá donde estemos...

Un saludasso.

María_azahar dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
María_azahar dijo...

Te comprendo perfectamente, amigo Persa; servidora que ya ha vuelto del exilio sabe cómo pasan los días lentos fuera de la madre urbe. Ya por fin estoy en el salón de Palacio escuchando el son de las pavanas. Piensa al menos que tu condición de Emperador te permite sentirte como en casa por diversas tierras que visites ;)

Un abrazo y ánimo.