lunes 14 de septiembre de 2009

Tres euros

Ahí estaba yo, dedicándole mi precioso e inútil tiempo. El tipo no daba para nada, pero yo permanecí durante no sé cuánto tiempo a su disposición, accediendo a casi todo lo que me pedía. 
Era un vendedor del Círculo de Lectores, más o menos del tamaño de un taxista, con el pelo anillado y zapatos de pico. Llevaba una camisa muy bien planchada y un cordón de oro con un escudo del Betis. Tal vez fue esto último lo que hizo que simpatizara con él, y sólo me refiero al hecho de que fuese de ese equipo, no al adorno en sí.
Hablaba mal y mucho, demasiado para su oficio, en una mal entendida estrategia de quienes pretenden salir a la calle a comerse el mundo. Aunque habría que ver lo que me comería yo, con mi introversión y mi poca jeta. Olía a tabaco, y antes de que esto comenzara a molestarme hasta no poder soportarlo, ya me estaba pidiendo permiso para fumar. Yo, al querer decir que no, le dije en realidad que no me molestaba. Tal vez yo quisiera haber cambiado la "b" de esa última palabra por una "r", pero no tuve abbestos, o mejor dicho, arrestos.
Me vendió una suscripción por dos años y desoyó por completo no sólo que a mí me gustaba ir a las librerías, sino también que ya tengo una "proveedora". Me había preguntado qué libro había leído el último. Yo, en lugar de mandarle al diablo preferí mentirle, porque no creo que conociese nada de Paul Auster. "Ése primero de Millenium, el del sueco, pero no me gustó". Entonces me aconsejó que leyera "Los hombres que no amaban a las mujeres, que también es de un sueco, ya verá usted como se lee todos los libros que está escribiendo este tío, que está ya forrado". Yo me imaginé a Stieg Larsson momificado entre billetes de cien euros, impidiendo que los gusanos llamaran a su puerta. Seguro que él resistía mejor que yo.
Acto seguido me preguntó que qué leía ahora, y yo le dije que nada, ocultando en mi mente el "Tokio Blues" de Murakami que me han servido recientemente. Temía como a nada en el mundo que este hombrecillo no pudiese repetir (como hacía con todo lo que yo decía) esas cuatro sílabas en el mismo orden.
Al final me pidió tres euros, en concepto de gastos de nosequé. Me pareció tan poco dinero que ni siquiera recordé el concepto, busqué en mi bolsillo y se los di con la esperanza de que me dejara de una vez en paz.
No quise ser un borde y aguanté hasta el final. Ahora no sé por dónde meterme la suscripción y ni siquiera sé cómo arrepentirme de haberme dejado embaucar por alguien que comenzó enseñándome el carnet de identidad para que yo verificara (sin pedirlo) que era un comercial autorizado. Recordé aquella triste expresión tras las gafas de un Dustin Hoffman en horas altas, interpretando al famoso personaje de Miller. No pude sobreponerme al clima de crisis y deyección social en el que estoy inmerso desde hace más de un año. No quise sentirme superior. No tuve valor para nada.

lunes 31 de agosto de 2009

Mi Betis

Incluyo una entrada futbolera porque no quiero manchar el blog de mi querida Dama, para continuar hablando de por qué me parece contraproducente que quienes se manifestaron contra Lopera en junio se hayan sacado el carnet en agosto.
Por supuesto que los respeto, primero por béticos, y segundo porque cada uno puede hacer con su dinero lo que quiera. Sencillamente me parece una contradicción que se quiera acabar con la gestión de Lopera de esta forma. Porque estaremos de acuerdo en que hay que acabar con esa gestión, ¿no?
Por otro lado, también me parece entendible que quienes llevan yendo toda la vida un domingo sí y otro no a Heliópolis vean su ocio algo vacío por tomar la decisión de no ir a ver al Betis este año. También pienso que es muy doloroso decidir no apoyar a tu equipo cuando más te necesita.
Sin embargo, pienso (sé) que hay mucho que hacer un domingo cualquiera y que me parece mucho más inteligente ser pragmáticos y hacer que este hombre pierda un dineral sólo con que se saquen el carnet 20.000 béticos menos.
¿Dar lecciones de beticismo? ¿Yo que no estoy dispuesto a tragarme ni un solo mal partido? Por supuesto que no, el bético es muy grande para que un ninguno como yo pretenda eso.
Sólo doy mi opinión sobre lo que sería seriamente doloso para Don Manuel. El "Lopera vete ya" no le hace ningún daño: sólo es catarsis.

Viva el Betis, pero éste no.

jueves 27 de agosto de 2009

miércoles 26 de agosto de 2009

Acoso mariluisil

Ahora me ha dado por correr. No sé, cada vez me entero de más gente que se vuelve maratoniana. A algunos se les nota que quieren salir corriendo de su matrimonio, que el deporte (barato, "no podemos tener mucho gasto, cari, que hay que comprar el cuarto de la niña") justifica el salir al menos horita y media de casa, "y encima fíjate que mi marío ya casi no tiene barriga". Ellas salen menos, gustan más de bici y gimnasio, sobre todo esto último. Monitores o modelitos evanasarrianos, qué se yo cuál es la razón.
Yo me he puesto a correr porque me ha salido una barriga, cosa lógica de un cervecero de treinta y tantos. Y bueno, por qué negarlo: es bueno estar fuera de casa un rato.
Me voy al parque de María Luisa, de mañana, antes de que caiga la calor asesina. Mi trabajo me lo permite, y se ve que a "ellos" también le permite el suyo estar allí.
Son aparentemente muy normales: pantalón beige de pinzas, mocasines, camisa de manga corta bien arremetía, pelito grasiento con raya a la derecha. Peluco doradito con correa de cota de malla. Algunos: bolsita de plástico blanco arrecogía en la manita. Van caminando hacia ningún sitio, con un ritmo que no llega al paseo y que sobrepasa al de la reflexión. La mirada un poco baja, pero sin perder puntada (uy).
En principio no hacen daño, pero cuando uno está estirando y los ve asomar por detrás de un naranjo, como quien no quiere la cosa, la situación va perdiendo gracia. Aunque no suelen levantar unas cuartas del suelo, uno se vuelve a poner en marcha con ciertos bríos, a veces blasfemando un poquito y todo.
¿Por qué no me acosa Megan Fox? ¿Por qué no mengua mi barriga?

lunes 13 de julio de 2009

Missing everything

Estoy lejos pero me siento cerca. Sevilla empieza a llamarme más que nunca. Agosto será mío, levitando sobre tu pavimento infernal, sin notar temperatura alguna. Echo tanto de menos esas calles, esos aires, que no me doy cuenta de a quién estoy echando de menos realmente.

jueves 23 de abril de 2009

Ausencia

Este exilio forzoso a uno de los pueblos de al lado está acabando conmigo. Nunca fui un chovinista, pero el hecho biológico es que mi alejamiento de ella va pudriéndome poco a poco. Respiro mal. He pasado de sumergirme durante siete días en su Semana Santa a no verla en casi dos semanas. Empiezo a ver visiones. Me veo viviendo en Triana.

domingo 12 de abril de 2009

Momentos 2009

El Domingo, pegado al Amor en la estrechez de Francos. Es la cofradía con mejor saber estar que he visto esta Semana. Del crucificado, qué digo...

El Lunes, hasta el final en el Barrio León, un lote de Triana suficiente para toda la Semana.

El Martes, la Bofetá en Trajano, reducto temporal donde están quienes de verdad adoran estos días. Nada de curiosos ni de domingueros. Tremenda colección de cangrejeros ante el palio del Dulce Nombre. Qué cofradía más maravillosa.

El Miércoles, una foto que me mandaron de San Bernardo por el puente.

El Jueves, mi Virgen de la Victoria (sin la gargantilla, menos mal) esplendorosa en la calle Temprado.

La Madrugada, mi visión tras el ruán de cómo el respeto de las calles contrasta con la falta del mismo en la carrera oficial. Cuánta gente de "clase" debería irse a la playa... Y ver a mi Señor entrando de espaldas en su basílica, no se puede explicar.

El Viernes, exilio en Arahal, hay que conocer otras cosas. El Cristo de la Esperanza y su cofradía, dignos de lo mejor.

El Sábado, la Trinidad en la calle Sol, para mí el mejor cierre de la Semana Santa. Vaya tres bandas en una misma cofradía. Inigualable.

¿Cuáles fueron vuestros momentos?